Tras meses de protestas frente a las salas de exposición de Tesla en distintas ciudades de Estados Unidos, los activistas del movimiento “Tesla Takedown” han encontrado un nuevo blanco: el restaurante temático que Elon Musk acaba de inaugurar en West Hollywood.
El establecimiento, descrito por el propio Musk como un “restaurante de rock con autocine y patines”, abrió sus puertas la semana pasada y ha generado largas filas de curiosos. El espacio, que opera las 24 horas y cuenta con estaciones de carga para vehículos eléctricos, ofrece hamburguesas servidas en cajas con diseño de Cybertruck, en una estética retrofuturista que ha llamado la atención. Un cliente incluso relató en YouTube que esperó 11 horas para entrar el día de la apertura.
Pero el furor comercial contrastó con la indignación de un grupo de activistas liderado por Joel Lava, quien estima que unas 75 personas se unieron a la manifestación realizada frente al local este fin de semana. Lava, una de las caras visibles del movimiento, declaró a CNN que el repentino lanzamiento del restaurante motivó la rápida organización de la protesta.
“Los clientes llevan 11 horas esperando por unas hamburguesas de la marca Tesla. Pero este restaurante es obra del activista antitransgénero más famoso del mundo. La comunidad no apoya mucho a Elon”, afirmó Lava.
El grupo acusa a Musk de financiar “el fascismo corporativo” y de socavar agencias gubernamentales mediante recortes impulsados desde el Departamento de Eficiencia Gubernamental. También lo responsabilizan del uso de criptomonedas como DOGE, a las que culpan de afectar empleos y sistemas públicos.
“Tesla ha manchado su propia marca. Nosotros solo la hemos expuesto”, aseguró Lava, quien añadió que las protestas podrían continuar durante todo el verano.
El movimiento Tesla Takedown asegura haber mantenido una fuerte presencia semanal en distintas ciudades estadounidenses, y tiene más de 40 protestas programadas solo para este fin de semana, según su sitio web oficial.
Mientras tanto, Tesla no ha emitido comentarios sobre la protesta ni sobre su impacto.
La controversia ocurre en un contexto financiero complicado para la empresa. Según su último informe trimestral, los ingresos por ventas de automóviles cayeron un 16 % entre abril y junio, y las ventas del Cybertruck bajaron un 52 % respecto al año anterior. En total, los ingresos de Tesla disminuyeron un 12 %, y sus acciones han perdido un 34 % de su valor desde su pico en diciembre, cerrando el viernes pasado en US$ 316,06.
Pese a ello, Elon Musk aprovechó su reciente presentación de resultados para enfocarse en el futuro, reafirmando los planes para el servicio de robotaxi y la producción masiva del robot humanoide Optimus, que incluso apareció sirviendo palomitas de maíz en el nuevo restaurante.
CNN


