Las escuelas secundarias especializadas de la Ciudad de Nueva York volvieron a mostrar una marcada brecha racial en su proceso de admisión. Datos publicados recientemente en NY Daily News, revelan que los estudiantes latinos y afroamericanos continúan obteniendo un porcentaje muy reducido de lugares en estos prestigiosos centros educativos, pese al cambio de administración municipal y a las promesas de revisar el sistema.
En el primer ciclo de admisiones bajo el mandato del alcalde Zohran Mamdani, los estudiantes afroamericanos recibieron apenas el 3.5% de las cartas de aceptación, mientras que los estudiantes hispanos obtuvieron el 6.5%. Aunque ambas cifras representan una ligera variación respecto al año anterior, cuando fueron del 3% y 6.9%, respectivamente, los resultados siguen estando muy por debajo de la composición demográfica del sistema escolar de la ciudad, donde casi dos tercios de los alumnos de escuelas públicas son afroamericanos o latinos.
Uno de los casos que más llamó la atención fue el de Stuyvesant High School, considerada la escuela especializada más selectiva de Nueva York. De las 777 ofertas de admisión enviadas para el próximo ciclo escolar, únicamente 3 fueron para estudiantes afroamericanos que presentaron el examen de ingreso.
Persisten las críticas al examen de admisión
Las 8 escuelas especializadas que utilizan exclusivamente el Specialized High School Admissions Test (SHSAT) para seleccionar a sus estudiantes han sido objeto de debate durante años. Mientras son reconocidas por su excelencia académica y por abrir oportunidades hacia universidades de prestigio, también reciben constantes críticas por la escasa representación de estudiantes afroamericanos y latinos.
Los datos de este año muestran que los estudiantes asiáticos recibieron el 56.5% de todas las ofertas de admisión, mientras que los estudiantes blancos obtuvieron el 23.5%. En comparación con el ciclo anterior, la participación de estudiantes asiáticos aumentó ligeramente, mientras que la de estudiantes blancos disminuyó.
Durante su campaña para la alcaldía, Mamdani, quien estudió en Bronx High School of Science, una de las escuelas especializadas, modificó su postura respecto al examen de admisión. Aunque anteriormente había cuestionado el sistema basado en una sola prueba, posteriormente manifestó que apoyaría una revisión independiente para determinar si el SHSAT presenta sesgos raciales o de género.
Una portavoz de la Alcaldía señaló que la administración revisará cuidadosamente los nuevos resultados y reiteró que el gobierno municipal busca eliminar las desigualdades raciales y económicas que persisten dentro del sistema educativo de Nueva York. También afirmó que el alcalde considera que el potencial de los estudiantes no debe medirse únicamente mediante un examen estandarizado.
Más de 26,000 estudiantes presentaron el SHSAT
De acuerdo con el Departamento de Educación de la Ciudad de Nueva York (DOE NYC), un total de 26,123 estudiantes de 8° grado presentaron este año el SHSAT. Sin embargo, solo 4,023 recibieron una oferta para ingresar a una de estas escuelas de élite durante el otoño.
Este proceso también marcó un cambio importante, ya que por primera vez, el examen se aplicó en formato digital. Además de quienes realizaron la prueba tradicional, alrededor de 200 estudiantes participaron utilizando la nueva versión electrónica del SHSAT.
En términos generales, el sistema de escuelas públicas envió aproximadamente 70,100 ofertas de admisión para escuelas secundarias. El 58% de los estudiantes obtuvo un lugar en la escuela que eligió como primera opción, mientras que el 82% fue aceptado en alguna de sus 3 principales preferencias. Ambos indicadores descendieron un punto porcentual respecto al proceso de admisión del año pasado.
Las autoridades educativas sostuvieron que el sistema escolar más grande de Estados Unidos continúa trabajando para ampliar el acceso a una educación de calidad en todos los barrios de la ciudad. No obstante, reconocieron que los resultados del SHSAT reflejan las distintas condiciones sociales, económicas y educativas que enfrentan las comunidades neoyorquinas y que aún queda trabajo por hacer para garantizar que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades de acceder a escuelas de alto rendimiento.
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