Redacción Internacional.- Las autoridades sanitarias de Estados Unidos alertaron sobre un aumento histórico de consultas médicas relacionadas con picaduras de garrapatas, en medio del inicio de la temporada de mayor circulación de estos parásitos y del incremento del riesgo de enfermedades potencialmente graves.
Según datos divulgados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las visitas a salas de emergencia por este motivo alcanzaron los niveles más altos para esta época del año desde 2017.
El organismo federal informó que el incremento afecta a casi todas las regiones del país, con excepción del sur central, y atribuyó el fenómeno a factores como inviernos más cálidos, mayor humedad y el aumento de poblaciones de roedores silvestres, condiciones vinculadas al cambio climático.
Enfermedades asociadas generan preocupación
Las garrapatas son transmisoras de diversas enfermedades infecciosas, entre ellas la Enfermedad de Lyme, la Fiebre maculosa de las Montañas Rocosas, la anaplasmosis y el síndrome alfa-gal, una reacción alérgica relacionada con el consumo de carne roja.
El CDC estima que alrededor de 31 millones de personas sufren picaduras de garrapatas cada año en Estados Unidos y que cerca de 476,000 reciben tratamiento anual por enfermedad de Lyme.
Las autoridades sanitarias recomendaron acudir al médico de inmediato ante síntomas como fiebre, erupciones cutáneas, dolor muscular o malestar general después de una picadura.
Regiones más afectadas
Durante las primeras semanas de la primavera de 2026, el noreste del país registró la tasa más elevada de consultas médicas, con 58 casos por cada 100,000 atenciones de emergencia. El medio oeste reportó 40 casos por cada 100,000, mientras que el sudeste alcanzó 21.
Los expertos advirtieron que las zonas rurales y periurbanas siguen siendo las más expuestas, aunque la expansión geográfica de las garrapatas también representa un riesgo creciente para áreas urbanas.
Entre los grupos más vulnerables figuran agricultores, excursionistas, niños y personas que realizan actividades al aire libre.
Cambio climático y expansión de las garrapatas
El CDC explicó que los inviernos más suaves permiten la supervivencia de larvas y ninfas en mayores cantidades y adelantan su actividad estacional.
Además, el aumento de la vegetación y de animales hospedadores, como el ratón de patas blancas, favorece la reproducción y dispersión de estos parásitos hacia nuevas regiones del país.
Las autoridades sanitarias señalaron que algunas especies de garrapatas han ampliado considerablemente su distribución geográfica durante los últimos años.
Medidas de prevención
Ante el aumento de casos, el CDC publicó una serie de recomendaciones para reducir el riesgo de exposición:
Usar repelentes autorizados que contengan DEET o picaridina.
Tratar la ropa y equipos con permetrina.
Revisar cuidadosamente ropa, mascotas y cuerpo tras actividades al aire libre.
Ducharse dentro de las dos horas posteriores a la exposición.
Retirar inmediatamente las garrapatas adheridas con pinzas.
Evitar caminar entre vegetación alta.
El organismo insistió en que la prevención es clave entre mayo y julio, periodo de mayor actividad de estos vectores.
Mientras tanto, hospitales y departamentos de salud locales mantienen vigilancia epidemiológica constante ante el temor de que el riesgo continúe elevado durante los próximos meses, si persisten las actuales condiciones climáticas
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