El endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos impulsado por el presidente Donald Trump no solo pone en apuros a muchos extranjeros en el país.
Muchas empresas estadounidenses tienen ahora más problemas para encontrar trabajadores, por lo que su negocio se resiente.
E intentan convencer al presidente para que rectifique.
Trump prometió en la campaña llevar a cabo la «mayor operación de deportación de la historia de Estados Unidos» y el miedo a ser arrestado ha hecho que muchos tengan miedo a salir de casa para ir al trabajo.
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Pero en medio de titulares sobre extranjeros deportados a cárceles en El Salvador y denuncias de que el gobierno está deportando o negando el acceso al país a personas con los documentos en regla, se extiende entre las empresas la incertidumbre sobre qué piensa hacer el gobierno de Trump con los programas que encauzan la inmigración legal, de las que muchas dependen.
El presidente ha asegurado que quiere permitir la inmigración legal a Estados Unidos, pero su gobierno parece mucho más volcado en los arrestos y deportaciones que en abrir y poner orden en las vías legales de inmigración o regularizar a los más de ocho millones de indocumentados que se estima que trabajan en el país.
El problema es real y acuciante para muchas empresas.
«Tenemos alrededor de 1,7 millones de puestos sin cubrir y los empleadores están preocupados por una escasez de mano de obra que empuja al alza la inflación para las familias estadounidenses», le dijo a BBC Mundo Rebecca Shi, de la Coalición Estadounidense de Empresas por la Inmigración (ABIC, por sus siglas en inglés), una asociación que aboga por la reforma de las leyes migratorias estadounidenses.
La asociación de Shi lleva a cabo una labor de cabildeo para lograr lo que denomina «una política migratoria sensata».
Sus miembros se reunieron en Washington el pasado marzo con el objetivo de hacer que su voz se escuche entre los miembros del Congreso.
El presidente de la ABIC, Bob Worsley, es el dueño de una empresa de construcción de Arizona que sufre con frecuencia el problema de la falta de trabajadores y en 2012 ganó un asiento en la legislatura estatal por el Partido Republicano, el mismo del presidente Trump.
Worsley y otros empresarios que trabajan con él creen que, más que deportaciones, Estados Unidos y sus compañías necesitan una política migratoria que garantice vías ordenadas para la inmigración legal.
«Esto es como una presa en la que el agua va a encontrar por dónde pasar por pura fuerza. Puedes asegurar la frontera, pero si no solucionas el tema de la inmigración de modo que la gente pueda venir legalmente, va a suceder de nuevo», le dijo al diario The New York Times. MAS EN BBC


