El presidente venezolano Nicolás Maduro solicitó 200 millones de dólares de su fortuna privada y una amnistía general para hasta 100 altos funcionarios de su gobierno como parte de un acuerdo para renunciar y huir del país, según reveló The Telegraph citando fuentes directas de una llamada telefónica entre Maduro y el presidente estadounidense Donald Trump.
La conversación, que duró 15 minutos, habría incluido una serie de demandas del mandatario venezolano para garantizar su seguridad y la de su círculo más cercano. De acuerdo con The Telegraph, estas exigencias fueron el punto que hizo fracasar el intento de negociación.
Fuentes consultadas por el medio británico aseguran que Maduro pidió:
Conservar 200 millones de dólares, posiblemente provenientes de fondos congelados por Estados Unidos.
Amnistía total no solo para él, su esposa y su hijo, sino también para hasta 100 altos funcionarios, muchos de ellos señalados por Washington como integrantes del Cártel de los Soles.
Garantías de exilio seguro en un país del hemisferio occidental. Su preferencia: Cuba.
Trump, en cambio, sugirió países como China o Rusia como destino de refugio.
Una fuente describió el razonamiento de Maduro así:
“Maduro estaba entre la espada y la pared. Si abandonaba a sus aliados, ponía en riesgo su propia vida. Era autoconservación, no altruismo”.
Washington consideró inaceptable la solicitud de amnistía masiva, ya que ello impediría avanzar en la desarticulación del Cártel de los Soles, designado como organización terrorista extranjera por Estados Unidos.
Desde esa llamada, realizada el 21 de noviembre, Trump ha aumentado la presión sobre Caracas.
Estados Unidos lleva semanas movilizando buques de guerra, submarinos, portaaviones y aeronaves militares en el Caribe, un despliegue descrito por analistas como un cerco estratégico contra el régimen venezolano.
El mandatario estadounidense declaró recientemente:
“Sabemos dónde viven los malos y vamos a empezar a hacerlo muy pronto”.
Washington reconoce al opositor Edmundo González como presidente legítimo tras las elecciones venezolanas de 2024, consideradas fraudulentas.
Además, en agosto el gobierno estadounidense duplicó la recompensa por la captura de Maduro a 50 millones de dólares por presunto narcotráfico.
Mientras tanto, según The New York Times, Maduro ha incrementado su dependencia de guardaespaldas cubanos y duerme cada noche en un lugar distinto.
Aunque públicamente la administración Trump evita hablar de “cambio de régimen”, dentro de la llamada le ofreció a Maduro una ruta de escape:
Amnistía para él y su familia.
Elevar inmediatamente su renuncia.
Posibilidad de huir de Venezuela sin enfrentar extradición.
Pero la ampliación de esta amnistía a 100 altos funcionarios —muchos de ellos acusados de violaciones de derechos humanos, corrupción y narcotráfico— bloqueó cualquier avance.
Según una fuente citada por The Telegraph:
“Esa exigencia hacía imposible cualquier acuerdo serio”.
Expertos citados por el medio británico destacan el dilema que enfrenta Trump:
¿La salida de Maduro sería vista como una victoria si deja intacta la red criminal que lo sostiene?
La exrepresentante de la oposición venezolana en Londres, Vanessa Neumann, lo resumió así:
“Cada uno piensa en su electorado. Si el Cártel de los Soles sigue intacto, ¿qué tan grande sería realmente la victoria para Trump?”.
A esto se suma la presión económica:
Mantener al USS Gerald R. Ford en el Caribe cuesta más de 6 millones de dólares diarios.
Fuentes de seguridad estadounidenses dijeron que ya existen objetivos identificados para eventuales ataques de comando y control si no se alcanza un acuerdo.
Desde la llamada con Trump, la posición regional de Maduro también se ha erosionado:
sus aliados políticos en Honduras y San Vicente y las Granadinas perdieron elecciones, reduciendo su margen diplomático.
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