El delantero brasileño Neymar confirmó de manera definitiva su retiro de la selección de Brasil, poniendo fin a una de las carreras más importantes en la historia reciente de la Canarinha. El anuncio llegó luego de la clasificación del Santos a los octavos de final de la Copa Sudamericana, cuando el atacante reiteró ante la prensa que no volverá a vestir la camiseta de su país.
“Mi momento con la selección ha terminado. Hice historia, fui feliz y di mi sangre y mi vida“, declaró el futbolista, reafirmando las palabras que había pronunciado días antes tras la eliminación de Brasil en el Mundial de 2026.
La despedida de Neymar se produjo después de la derrota 2-1 frente a Noruega, resultado que dejó fuera al combinado brasileño de la Copa del Mundo. Al concluir ese encuentro, el delantero ya había adelantado que su ciclo había llegado a su fin.
“Lo intenté, lo intenté. Ahora se acabó. Empecé aquí, terminé aquí“, expresó entonces a la prensa brasileña, en una emotiva despedida tras disputar su cuarta Copa del Mundo.
El atacante cierra así una trayectoria de más de una década con la selección absoluta, en la que participó en los Mundiales de Brasil 2014, Rusia 2018, Catar 2022 y Estados Unidos, México y Canadá 2026, convirtiéndose durante años en el principal referente ofensivo de la Verdeamarela.
En el Mundial de 2026, sin embargo, Neymar tuvo un papel secundario. Su convocatoria por parte del técnico Carlo Ancelotti estuvo rodeada de dudas debido a las lesiones que marcaron los últimos meses de su carrera. Finalmente fue incluido en la lista, aunque solo disputó 55 minutos repartidos en dos partidos, ambos ingresando desde el banquillo. Su último gol con la selección llegó desde el punto penal en el partido frente a Noruega, aunque no fue suficiente para evitar la eliminación brasileña.
Una carrera llena de éxitos y momentos difíciles
La historia de Neymar con la selección comenzó precisamente en Nueva Jersey, escenario donde también terminó su recorrido internacional. Allí debutó como goleador de Brasil en un amistoso frente a Estados Unidos, marcando el primero de los 80 tantos que consiguió con la camiseta nacional.
En aquellos primeros años utilizó el dorsal número 11 y rápidamente se consolidó como la gran promesa del fútbol brasileño. Tiempo después heredó la emblemática camiseta número 10 y se convirtió en el líder de una nueva generación.
Uno de los momentos más memorables de su carrera llegó en la Copa Confederaciones de 2013, disputada en Brasil. Neymar fue la gran figura del torneo y condujo a su selección al título tras una campaña perfecta que culminó con una contundente victoria 3-0 sobre España en la final, disputada en el estadio Maracaná. Su actuación le valió el reconocimiento como mejor jugador del campeonato.
Sin embargo, el gran objetivo de conquistar un Mundial siempre le fue esquivo. En Brasil 2014 brilló durante la fase de grupos, pero una lesión sufrida en los cuartos de final frente a Colombia lo dejó fuera del resto del torneo. Desde un hospital observó cómo Alemania goleaba 7-1 a Brasil en una de las derrotas más dolorosas en la historia del fútbol brasileño.
En Rusia 2018, la Canarinha fue eliminada en los cuartos de final por Bélgica, mientras que en Catar 2022 cayó ante Croacia en la tanda de penales, pese a que Neymar había marcado un gol en el tiempo extra. Cuatro años después, en el Mundial de 2026, el delantero tampoco pudo cumplir el sueño de levantar la Copa del Mundo.
Un legado histórico
Aunque nunca consiguió el título mundial, Neymar deja una huella imborrable con la selección brasileña. Además de conquistar la Copa Confederaciones 2013, fue el capitán del equipo que obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016, la primera en la historia del fútbol masculino de Brasil. El título llegó precisamente tras convertir el penal decisivo en la final frente a Alemania.
El delantero también se despide como el máximo goleador de la historia de Brasil en partidos oficiales, con 80 goles en 130 encuentros, superando los 77 anotados por Pelé en competiciones oficiales.
Con su decisión, Brasil pierde al futbolista que durante más de una década fue el principal referente de la selección y uno de los jugadores más influyentes de su generación, cerrando un ciclo que comenzó con enormes expectativas y que, pese a los títulos y récords alcanzados, quedó marcado por la deuda pendiente de conquistar una Copa del Mundo.
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