La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el fortalecimiento del fenómeno climático de El Niño podría desencadenar una nueva ola de emergencias humanitarias en distintas regiones del mundo y anunció que está lista para liberar hasta 100 millones de dólares de su Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF) con el objetivo de financiar medidas preventivas antes de que los desastres alcancen su punto más crítico.
El secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, alertó que los pronósticos más recientes apuntan a un episodio que podría superar en intensidad al registrado entre 2023 y 2024, cuando decenas de millones de personas requirieron asistencia urgente por la pérdida de cultivos, escasez de agua potable, inseguridad alimentaria y daños a los servicios básicos.
De acuerdo con el funcionario, las proyecciones indican que el calor extremo, las sequías prolongadas y las inundaciones volverán a afectar con fuerza a países de América Latina, África oriental y meridional, Asia y las islas del Pacífico, regiones donde millones de personas ya enfrentan condiciones de alta vulnerabilidad por conflictos armados, desplazamientos y dificultades económicas.
“El Niño ha vuelto”, advierte @UNReliefChief.
Puede provocar calor extremo, sequías e inundaciones devastadoras en América Latina, África, Asia y el Pacífico.
La ONU está preparada para desembolsar hasta 100 millones dólares de su fondo de emergencia. https://t.co/dSufvTdxR0
— Noticias ONU (@NoticiasONU) July 13, 2026
Una emergencia climática en medio de múltiples crisis
La advertencia llega en un momento especialmente delicado para el sistema humanitario internacional. La ONU señaló que el aumento de los conflictos, el crecimiento del número de personas desplazadas y el incremento de los precios de los combustibles, fertilizantes y alimentos complican aún más la capacidad de respuesta de gobiernos y organismos internacionales.
A este escenario se suman los recortes presupuestarios que han reducido los recursos disponibles para atender emergencias alrededor del mundo, limitando la asistencia a comunidades que ya enfrentan condiciones críticas.
Fletcher explicó que la ONU ha destinado más de 20 millones de dólares en acciones anticipatorias en seis países, utilizando modelos meteorológicos cada vez más precisos para intervenir antes de que ocurran los peores impactos. Estas medidas incluyen la protección de medios de subsistencia, el fortalecimiento de servicios esenciales, la preparación ante inundaciones y sequías, así como el apoyo a pequeños productores agrícolas.
El responsable humanitario insistió en que invertir antes de una catástrofe representa una estrategia más eficiente y menos costosa que responder cuando los daños ya se han producido.
Heat Domes Dominate the Planet! Sound up!
Typically El Niño waits until fall to impact the jet stream, but this one is supercharged. That means the heat in the Tropical Pacific is already helping to reorganize atmospheric waves, leading to persistent and intense heat domes in? pic.twitter.com/1QV9SFtt0R
— Jeff Berardelli (@WeatherProf) July 12, 2026
La OMM prevé un episodio fuerte entre julio y septiembre
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que las condiciones actuales en el océano Pacífico tropical evolucionan rápidamente hacia un episodio fuerte de El Niño entre julio y septiembre, elevando considerablemente la probabilidad de fenómenos meteorológicos extremos en buena parte del planeta.
Según la agencia especializada de la ONU, el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial modificará los patrones de lluvias y temperaturas a nivel global. Los modelos climáticos muestran un alto nivel de coincidencia y anticipan que las anomalías en la temperatura superficial del mar podrían superar los dos grados centígrados en zonas clave de monitoreo.
Fenómeno de El Niño amenaza con agravar la crisis humanitaria global; la ONU prepara hasta $100 millones para responder
“El Niño ha vuelto”, sentenció Tom Fletcher, coordinador de asuntos humanitarios de la ONU, al detallar que el impacto directo se resentirá con fuerza en América Latina, el Caribe, África y Asia-Pacífico.
Crédito: Pedro Mattey | AP
Las previsiones apuntan a lluvias superiores al promedio en el Pacífico ecuatorial, mientras que regiones como el Caribe, parte de Centroamérica, el noroeste de Sudamérica, Australia y sectores del océano Índico podrían enfrentar precipitaciones por debajo de lo normal. En contraste, el suroeste de Estados Unidos tendría condiciones más húmedas que el promedio. Perú ya declaró el estado de emergencia en cerca de 800 municipios por el riesgo de lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos asociados al fenómeno.
Autoridades de ese país estiman que más de 9.3 millones de personas se encuentran expuestas a un riesgo muy alto.
Ante este panorama, la ONU reiteró el llamado a los gobiernos y a los principales donantes internacionales para aumentar la financiación destinada a la prevención y fortalecer las políticas de adaptación climática. Fletcher sostuvo que la comunidad internacional enfrenta una decisión determinante: esperar a que los desastres ocurran o invertir desde ahora en resiliencia para reducir el impacto humano y económico de uno de los fenómenos climáticos más severos previstos para los próximos meses.
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